Para comenzar decir que al día de hoy aún no he terminado de traer todos los trastos de casa de mis padres. ¿Recordáis que dije, iluso de mí, que si todo iba bien el domingo 3 de febrero terminaría la mudanza?, pues va a ser que no y aún tengo cosas por traer. Cuando pensaba que me quedaban un par de cajas, abría un cajón o un armario y aparecían tropecientas cosas que tenía que traerme, por lo que las cajas se multiplicaban. Menos mal que lo que me queda es poco, ahora sí, porque he desvalijado mi otrora orgullosa habitación, pero joder, ¡¡¡esto no se acaba!!!.
Viendo que podrían pasar muy justos y teniendo dudas de sí no serían ilusiones nuestras el que hayan pasado por medios convencionales por la puerta, intentamos quitarles todos los cojines, pero resultó imposible, son sofás de una sola pieza y lo único que pudimos quitar era la funda que los cubría, que también se las traía, porque tiene tiras de velcro y unos elásticos enganchados al sofá.
Por ésta puerta debían de pasar los sofás. Si os fijáis bien se nota que su parte inferior es más estrecha que la parte superior
Antes de proseguir voy a comentar una anécdota que nos pasó. Para mover los sofás había venido mi buen amigo Iñaki a echar una mano. Nos sentamos en los sofás antes de comenzar el traslado y nos comentó a mi señora Enana y a mí si conocíamos a Daniel Higiénico y su canción "Quisiera ser mujer", ya que por el youtube había encontrado una versión de la misma titulada "Quisiera ser un elfo". Tendríais que ver la cara que puso cuando le dije que no sólo conocíamos la canción sino también al autor y cantante de dicha canción, el cual es miembro del Smial y que había estado en mi fiesta de cumpleaños, al igual que Iñaki. Boromir, ¡¡¡ya tienes un admirador!!!
Pos nada, fuimos a realizar el traslado, quitamos los muebles de la habitación para realizar el traslado con más facilidad y cogimos el primer sofá, que como ha de ser habitual en éstos casos pesaba la suyo (es curioso pero después de moverlo no parece tan pesado, creo que los muebles triplican su peso en una mudanza por vete a saber que tocamiento de huevos del destino). Tras moverlo nos acercamos a la puerta...y no pasa, ni al derecho, ni al revés, ni de un lado, ni del otro, etc. Pudimos comprobar que faltaban dos dedos para pasar, dos míseros dedos y calculamos que si quitábamos la puerta pasaría. Pero como no podía ser de otro modo necesitábamos para quitar la puerta un destornillador...que no teníamos. Así que mi señora Enana fue en busca de uno...antes de que abriesen las tiendas. Iñaki y yo aprovechamos para despejar un poco el salón, el cual estaba invadido por multitud de cajas y de charlar de nuestras cosas (frikis, como no).
Tras tener el dichoso destornillador procedimos a quitar la puerta sin esfuerzo. Cogemos el sofá, intentamos pasar....y no pasa. Igual que antes, ni al derecho, ni al revés, lo levantamos, le dimos la vuelta, hicimos mil y una maniobras pero no pasaba el jodido sofá por poco, muy poco. Y ahí estábamos los tres con cara de tontos, Iñaki y yo alucinando porque no entendíamos como habían metido el sofá en la habitación si no pasaba, ¿lo habrían metido primero y colocado las puertas después durante la reforma del piso? (el piso fue reformado por su actual propietario por lo que tengo entendido), mientras Natalia (mi señora Enana) rogaba al cielo que no nos rindiésemos porque no quería que esa habitación se convirtiese en nuestra sala de estar diaria. Y aunque he de reconocer que a punto estuvimos de rendirnos porque no veíamos como hacer pasar el puñetero sofá sin quitar los marcos no lo hicimos.
Pero Iñaki y yo reaccionamos, no sé si se activaron nuestros genes vascos y murcianos respectivamente o que influyese que Iñaki se haya hecho un enano del linaje de Nogrod para el juego de rol del Señor de los Anillos de ICE y que mi "alter ego" en la STE sea un enano de Nogrod y nos pusiesemos cabezones como buenos enanos los dos, pero el caso es que pensamos "si esto ha entrado, ¡ha de salir!" y volvimos a intentarlo de nuevo. Ahora cogemos el sofá hacia abajo, ahora lo giramos, ahora le damos la vuelta, ahora lo subimos...¡¡¡y ahora está pasando por la puerta!!!, porque el sofá pasó por la puerta. Ni que decir que alucinábamos, pero el p*** sofá de los c****** pasó. El truco estaba en subirlo y hacer que pasase por la parte superior de la puerta y no por la inferior que era lo lógico. Las puertas de nuestro piso, por lo menos la de la habitación donde se encontraban los sofás son más estrechas por su parte inferior que superior, por eso no pasaba al intentarlo la primera vez, cosas del genio del constructor o de los obreros que construyeron el edificio. He de decir que el carpintero que ha hecho las puertas de la casa es un genio, porque hacer que encajen unas puertas en un marco que es más estrecho en la parte inferior que en la superior es para quitarse el sombrero.
Tras conseguir el sofá lo trasladamos sin muchas complicaciones hacia el salón, eso sí, maniobrando cada dos por tres por la estrechez del pasillo. Tanto es así que no parábamos de oir "tam", "tam", "tam", de los golpes que daba el sofá contra las paredes, parecía que estábamos en Moria y que oíamos los tambores en el abismo antes de ver aparecer las tropas de orcos seguidas por el Balrog. Al final conseguimos llegar al salón con el sofá, aunque tuvimos que hacer lo mismo con el sofá al igual que cuando lo sacamos de la habitación. Con el segundo sofá no tuvimos tantos problemas ya que ya teníamos la experiencia del primero. Luego pusimos de nuevo las puertas, las cuales encajaron maravillosamente, ¡quiero conocer a ese carpintero!. Por cierto, la respuesta correcta del test de la mudanza era la d) :-D.
Otro problema que te encuentras en una mudanza es colocar todos los trastos, eso lleva tela, porque está el mismo problema que con los muebles, se han de adaptar al espacio que tienes, ¿y que pasa cuando el espacio que hay no es suficiente?, ¿y donde coloco ésto?, ¿y lo otro?. Vienen multitud de cábalas y también discusiones, porque claro, están los trastos de los dos. Afortunadamente en nuestro caso no ha habido tantos problemas y desde un principio hemos hecho un reparto equitativo del espacio, pero en otros casos ha sido motivo de disputa.
No nos podemos quejar de lo que nos han dejado en la casa, como muestra éste poster reconvertido en cuadro del famoso "Corto Maltés", el cual ya tiene sus añitos
Todo el mundo vota por la d (excepto una persona que también ha votado por la b, típico de él) pero nadie lo tiene, así que antes de buscar otra copia, ¿alguien de entre vosotros, sufridos lectores, tiene mi dvd de "La Momia"?, decirme cosas para saber si he de comprarlo de nuevo o irme al psiquiátrico a pedir de nuevo plaza para entrar en él.
Para finalizar de nuevo unas cuantas reflexiones sobre la mudanza:
- Por cada caja que piensas que es la última que tienes que traer a tu nueva casa, aparecerán una docena en su lugar. Lo mismo pasa con los trastos, objetos, libros, etc.
- Por muy guardadas y protegidas que tengas todas tus pertenencias, te desaparecerá algo de forma misteriosa e inexplicable, como tributo al temible Demonio de la Mudanza.
- A la hora de mover muebles no te fíes de que pasen facílmente por la puerta, no necesariamente todo lo que entra ha de salir o todo lo que sale ha de poder volver a entrar.
- El peso de los muebles que te traes o que se han de mover o cambiar de sitio en una mudanza se triplica.
- Múdate a un sitio cuyo pasillo no sea más largo que un día sin pan, tu espalda te lo agradecerá.
- Reitero lo de que no os mudéis, ¡¡¡que se muden vuestros padres y os dejen la casa!!!.
Hasta el final de éste pasillo teníamos que llevar todas nuestras pertenencias. La puerta del fondo no es la de nuestro piso, la nuestra está al lado. Por cierto, la puerta del fondo no tiene el número puesto pero le corresponde el 13, ¡¡¡que buen rollito!!!
NOTA
Posiblemente veáis que el texto cambia de un párrafo a otro de tamaño. No tengo ni puñetera idea de porqué lo hace y a pesar de mis esfuerzos ahí se queda, ¡¡¡seguro que es culpa de la p*** mudanza!!!

