domingo, 13 de abril de 2008

Un paseo por Palma (III)

Dejamos la plaza de San Jerónimo y nos dirigimos a otra plaza, la de la Porta del Camp. El nombre proviene porque antiguamente allí se encontraba una de las entradas a la ciudad, la Puerta del Camp (del campo). Y es curioso porque a muy poca distancia se encontraba el acceso de la puerta de Gumara, el cual ya he mencionado, y otro anterior de la época musulmana, cuyos restos aún podemos ver integrados en el conjunto de la iglesia de San Jerónimo. Estos restos corresponden a parte de la muralla musulmana de los siglos XI y XII y a la susodicha puerta, la cual sólo se puede ver desde el interior de la iglesia de San Jerónimo y por la cual entraron en 1115 pisanos y catalanes para arrasar y saquear la, por entonces, Madina Mayurqa. Por desgracia, a pesar de ser uno de los escasos restos musulmanes que han llegado hasta nuestros días, unos cables (supongo que de electricidad) cuelgan de sus paredes de mala manera afeándolo notablemente. Hasta no hace mucho la vegetación los tapaba, al igual que gran parte de la muralla musulmana. Al limpiar la muralla de la vegetación, volvieron a salir a la luz. Espero que algún día las autoridades hagan algo al respecto porque estos restos se merecen algo más de respeto y que se conserven sin elementos modernos que los afeen o dañen.

Al lado mismo de la plaza podemos encontrar los restos del antiguo puente de acceso a la ciudad, el puente de la Porta del Camp, y uno de los baluartes defensivos de las antiguas murallas renacentistas que aún quedan, el baluarte del Príncipe o de la Bala Roja, conocido así porque antiguamente aquí fundían las balas de cañón en un horno construido a propósito para ésta tarea en 1801. Hasta no hace mucho, parte de éste espacio estaba ocupado por unas viviendas militares, por lo que el puente estaba completamente cubierto por ellas y sus arcos servían de almacén para los inquilinos de éstas viviendas. Las viviendas han sido demolidas recientemente, lo que ha permitido recuperar gran parte del puente y se tiene previsto realizar en el baluarte y en el puente trabajos de restauración, excavación arqueológica y reacondicionamiento, lo que va a permitir recuperar parte de nuestro patrimonio y un espacio para los palmesanos vedado desde hace tiempo.

Baluarte del Príncipe

Tras dejar atrás al baluarte del Príncipe llegamos al pie de las murallas y al parque del Mar. El parque del Mar llega desde el baluarte del Príncipe hasta los pies del palacio de la Almudaina y la Seu (la catedral de Palma), a los cuales me referiré más adelante. Antiguamente el mar llegaba hasta las murallas (estoy hablando de hace aproximadamente unos cincuenta años), hasta que se fue ganando terreno al mar y donde antes las aguas del mar dominaban el entorno mientras eran surcadas por las barcas de los pescadores y los veleros, ahora es dominio de parejas paseando, niños jugando y vehículos circulando a gran velocidad, ya que al lado del parque hay una vía de circulación, y ya junto al mar el comienzo del Paseo Marítimo de Palma. A veces me pregunto como debía de ser pasear por las murallas mientras eran golpeadas por las olas del mar.

Principio del Parque del Mar, cerca del Baluarte del Príncipe

Tras un pequeño descanso entramos por una pequeña puerta que hay en la muralla, la Puerta del Mar y comenzamos a pasear por encima de las murallas, dejando a nuestra derecha los edificios del barrio de Sa Calatrava. Como ya comenté, el barrio recibe el nombre de la Orden de Calatrava, que lo recibió en propiedad tras la conquista de Mallorca a los musulmanes.

Edificios del barrio de Sa Calatrava y la Porta del Mar

Tras dejar atrás edificios muy interesantes y con muchas historias y leyendas por contar, llegamos al baluarte de Berard, desde el cual comienza el Paseo de Dalt Murada (la traducción vendría a ser encima de la muralla o muralla alta). Sólo comentar que aquí se cometió uno de los atentados más recientes contra el patrimonio palmesano hace un par de años. Durante las obras para construir unas viviendas de lujo se encontraron unas tumbas medievales, las cuales al parecer pertenecían a los antiguos terrenos del cercano convento de Santa Clara, que habían servido como cementerio durante una epidemia de peste. Tras estos hallazgos y seguir excavando a ver si había algo más, se encontraron restos romanos entre los cuales destacaba una antigua cantera, la cual podría haber proporcionado material para la construcción de la Palma romana y que no sólo es única en Mallorca, sino que replanteaba a los estudiosos la extensión que tendría la antigua ciudad romana ampliándola. Tras “deliberar que debía de hacerse con los restos”, se llegó a la “genial” conclusión de que se protegería gran parte del yacimiento construyendo las proyectadas viviendas de lujo encima de él. La cantera quedaría encerrada dentro de los futuros aparcamientos del edificio para deleite de los propietarios, mientras que el 33 % del yacimiento era destruido (en un principio hablaron del 50 %) porque no podía protegerse enteramente al construir las viviendas. Con la construcción de las viviendas también dañaron una pequeña parte de la muralla, pero eso sí, los constructores del edificio pudieron añadirle una o dos plantas más como compensación por tener que modificar el proyecto de obra al encontrarse esos restos en su solar ¿y a nosotros quien nos compensa por perder parte de nuestra historia?, entre los políticos y los empresarios que sólo piensan en cómo llenarse los bolsillos vamos apañados, ¡cabrones!, ¡que sois unos cabrones y me quedo corto! Un claro ejemplo de cómo se protege el patrimonio y nuestro entorno en ésta santa isla, santa porque sufre lo indecible por aquellos que tendrían que protegerla y conservarla.

Dejando de lado los atentados contra el patrimonio, deleitémonos con las vistas de la bahía y de parte de la fachada marítima que nos ofrece éste punto, vistas que nos acompañarán a lo largo del paseo que nos queda y que comenzamos a disfrutar en cuanto comenzamos a pasear por las murallas.

Imagen de parte de la fachada marítima palmesana, con la Catedral al fondo. A su izquierda, sobresaliendo por encima de las palmeras, la torre del Ángel del Palacio de la Almudaina

Seguimos nuestro camino, cruzándonos con algunos viandantes que paseaban o simplemente estaban sentados en las antiguas troneras de la muralla disfrutando del maravilloso día que teníamos, y nos acercamos al Palacio Episcopal, sede del Museo Diocesano. Recientemente ha sido restaurado, lo que ha permitido encontrar en su estructura restos antiguos de gran valor que ahora se pueden ver. En el Museo Diocesano hay piezas en su mayoría relacionadas con el mundo eclesiástico mallorquín, aunque también hay alguna que otra que no tiene nada que ver con la religión y sí con la historia o la leyenda, como es el caso del Drac de Na Coca (Dragón de la Coca). Sí, tenemos un auténtico dragón en éste museo, o al menos, para las gentes del medioevo era un dragón. En el siglo XVII un dragón atormentaba a los habitantes de Palma que residían entre la Seu y la calle de la Portella, no muy lejos del Palacio Episcopal. Por las noches, el dragón salía de su escondrijo en el alcantarillado de la ciudad a buscar comida (normalmente asaltaba las cunas y se llevaba a los bebés). Una noche el capitán Bartolomé Coc, gobernador militar de Alcudia, se encontraba esperando a ver a su amada, la cual vivía en la calle de la Portella, cuando se encontró con la feroz bestia. Sacó su espada y tras una encarnizada lucha la mató. Regaló el cuerpo a su prometida la cual lo hizo embalsamar, recibiendo el nombre de Drac de Na Coca, al convertirse al poco tiempo en esposa del Capitán Coc. Posteriormente enviudó y se casó en segundas nupcias con Francesc Rosselló, por la cual cosa pasó a ser propiedad de la familia Rosselló. Cada 31 de diciembre la exponían en su casa, cerca de la Plaza de Santa Eulalia, hasta que a principios del siglo XX fue donado al Museo Episcopal, al parecer porque una criada abrió la caja donde estaba guardado y al verlo murió del susto. Hay otra versión de la leyenda y también un estudio que la desmitifica por completo, pero ahí está el Drac de Na Coca, formando parte de nuestro legendarium. Por último decir que en los últimos años, en dos ocasiones han aparecido parientes del Drac de Na Coca en el cercano Parque del Mar, ¿será que han oclasionado por dos veces huevos de dragón ocultos bajo el subsuelo de la ciudad?, quien sabe, que alguien llame al Iker P…digo, Iker Jiménez y lo averigüe, o mejor aún, no le llaméis que os montará una pollo, o en éste caso un dragón, de tres pares de narices. No os voy a decir de qué tipo de bicho se trata, voy a ser así de puñetero para que lo busquéis vosotros, nunca se sabe que sorpresas podéis encontrar, y ruego a la gente que lea éste post que sabe de que tipo de criatura es que no diga nada. Ya me diréis, o no, cual es el resultado de vuestra búsqueda. Por cierto, hay una imagen del Drac de Na Coca es la esquina de una casa neogótica en la Plaza del Mirador, al lado del Palacio Episcopal.

El Palacio Episcopal. Por cierto, where is the Drac?

A los pies del Palacio Episcopal se encuentra Ses Voltes. Es un espacio habilitado dentro de las murallas donde hay un escenario en el cual se realizan representaciones teatrales o conciertos. También hay un espacio de exposiciones. No bajamos a verlo, pero desde lo alto pudimos observar (y escuchar) que en ese momento tocaba un grupo musical y había bastante gente escuchando su música.

Al lado del Palacio Episcopal nos encontramos una de las joyas de Palma, la Catedral, también conocida como la Seu. Hay mucho que contar sobre la Seu, pero me limitaré a lo que ahora recuerdo, que por desgracia es poco. Comenzó a construirse en torno al año 1300 durante el reinado de Jaume II, ocupando es espacio de una mezquita. No estuvo finalizada hasta el año1601, año en que fue consagrada. Se piensa que el proyecto original contemplaba que tuviese una sola nave, pero al final lo ampliaron a tres. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas reformas e intervenciones, como por ejemplo la del portal de la Almudaina, que tuvo que ser reconstruido tras sufrir desperfectos a consecuencia de un terremoto en el año 1851, la intervención de Gaudí a principios del siglo XX o la de Miquel Barceló más recientemente. Para comenzar su rosetón mayor tiene un diámetro de 100 m2, siendo considerado el rosetón más grande del mundo dentro del gótico, aunque otros estudiosos no están de acuerdo, pero al menos sabemos que si no es el más grande, al menos es uno de los más grandes. Las divisiones de su interior forman la estrella de David y dos veces al año, el 2 de febrero a las 9 de la mañana, día de la Candelaria, y el 11 de noviembre a las 8:30 de la mañana, día de San Martín, la luz del sol entra por el rosetón mayor reflejándose justo debajo del rosetón del portal de la Almudaina, creando un bonito espectáculo de color. Actualmente lo están restaurando porque recientemente sufrió daños, al parecer a consecuencia de un espectáculo pirotécnico organizado por el Ayuntamiento el pasado mes de enero por las fiestas del patrón de Palma (Sant Sebastià).

La Seu

Hasta que se ganó terreno al mar la Seu era la única catedral del mundo que se reflejaba en el océano, por lo que las grandes cabezas pensantes que tuvieron esa genial idea hicieron que se perdiese esa característica única de la Seu, aunque ahora se haya recuperado en parte al haber un gran estanque a los pies de la catedral en el Parque del Mar. El campanario de la Seu se terminó de construir en 1498, tiene una altura de 48 m. aunque tendría que haber sido más alto y se piensa que está construido en el lugar donde se encontraba uno de los minaretes de la antigua mezquita. Se basan en que el campanario está desorientado en relación al templo, formando ángulo respecto al portal de la Almoina (una de las entradas a la Seu). También hay que comentar que debajo de la Seu hay restos romanos que se pueden ver cuando finalizamos la visita de la Catedral en la tienda de recuerdos (no, no nos podemos llevar ningún recuerdo romano). Por último mencionar dos cosas, la visita de la Seu se hace o bien yendo a misa o bien pagando entrada y entrar por el museo de la catedral, al no ser que vivas en Palma o en Mallorca, no recuerdo bien la condición, pero has de mencionarlo y mostrar el DNI que sino te cobran entrada. El museo tiene la particularidad de mostrar objetos relacionados con la Seu, entre ellos multitud de reliquias. La otra cosa que me queda por mencionar es que en la Seu se encuentran los mausoleos de dos reyes de Mallorca, Jaume II y Jaume III, en la capilla de la Trinidad. Nunca los he podido ver excepto por fotografía y cuando he entrado a la Seu nunca he encontrado la forma de llegar hasta ellos para verlos, así que me temo que no se pueden visitar, salvo por algún motivo excepcional.


Palacio de la Almudaina

Al lado de la Seu podemos encontrar el Palacio de la Almudaina. Es de origen árabe, cuya fisonomía como alcázar aún conserva. Es de planta rectangular, flanqueada por altos muros y torres. Parece ser que se construyó encima del antiguo emplazamiento del primer núcleo romano de Palma, del cual parece ser que hay algunos restos en su estructura. Tras la conquista de Madina Mayurqa fue reconstruido y reutilizado por los cristianos como sede de los reyes de Mallorca, de los virreyes y gobernadores. Actualmente es la residencia oficial de la Casa Real, museo y sede de la Capitanía General de Baleares. Hay que destacar la torre del Ángel, llamada así porque está coronada por una veleta con forma de ángel. Antiguamente la torre era más alta, pero rebajaron su altura en 1756 y en 1851, como consecuencia de los terremotos, aunque en los años sesenta le volvieron a dar más altura. En torno a ésta torre hay una curiosa leyenda, que cuenta que entre los años 1395 y 1399, se instaló en la parte superior de la torre del Ángel con el permiso del rey Joan I, el alquimista occitano Jaume de Lustrac. Allí instaló su laboratorio de alquimia y durante éste tiempo posiblemente estuvo buscando, como todo buen alquimista, la Piedra Filosofal, que permitía transmutar los metales bajos en oro o plata, y el elixir de la eterna juventud. En 1399 perdió el favor del rey Martí y se tuvo que ir con todo su laboratorio. Hasta hace unos años había un horno en la parte baja de la torre, que se identificaba, equivocadamente eso sí, con uno de los hornos con los que trabajaba el alquimista. Otra leyenda es la que menciona que hay un túnel que conecta la Almudaina hasta el castillo de Bellver y hasta el Temple, cosa que ya he mencionado antes. Dentro de la Almudaina podemos ver, entre otras muchas cosas, el portal de la capilla de Santa Anna, uno de los pocos vestigios románicos de toda Mallorca. En el interior de la Almudaina hay mucho más por ver, por lo que recomiendo su visita (creo que si eres residente en Palma, te sale gratis los miércoles por la tarde).

Arco de las Atarazanas

A los pies del Palacio de la Almudaina nos encontramos con el Arco de las Atarazanas. Se encontró a finales de los sesenta durante unas obras y es de época musulmana. Daba acceso al muelle del palacio, por lo que los valís y los emires musulmanes tenían a su disposición un puerto privado, al margen del puerto de la ciudad, el cual se encontraba en la antigua desembocadura del torrente de Sa Riera, hoy paseo del Borne y avenida de Antonio Maura. Actualmente por debajo de él pasan los patos y los cisnes (cuando los hay) de un estanque.

Castellers en S'Hort des Rei

Junto al Palacio de la Almudaina se encuentra el parque de S’Hort des Rei (El huerto del Rey). Ocupa el lugar que antiguamente ocupara el jardín del Palacio de la Almudaina desde la época musulmana, el cual se parecía a un huerto donde había palmeras, naranjos, limoneros, cipreses, viñas, plantas hortícolas, etc. En 1849 el Patrimonio Real cedió el ángulo norte al Ayuntamiento para conectar la nueva calle Conquistador con la cercana Plaza de la Reina. A finales del siglo XIX y principios del XX el jardín desapareció siendo ocupado por un cuartel de caballería, el Teatro Lírico y el Hotel Almudaina. A finales de los sesenta, los edificios fueron derruidos y se recuperó éste espacio como parque. Éste día estaba lleno de gente, ya que había un espectáculo de Castellers. Aunque esperamos un rato para poder ver su actuación, al final optamos por seguir nuestro camino dado que no sabíamos si iban a empezar con el espectáculo o ya habían terminado, ¡otra vez será!

El Palacio de la Almudaina con S'Hort des Rei a sus pies, visto desde la Avenida de Antonio Maura

Dejamos atrás S’Hort del Rei y cruzamos la Avenida de Antonio Maura. Antiguamente aquí se encontraba la desembocadura del torrente de Sa Riera, el cual atravesaba toda la ciudad, y uno de los puertos de Palma. Tras los continuos desbordamientos del torrente, se desvió su curso por fuera de la ciudad. Antiguamente, cuando el torrente desembocaba aquí, había varios puentes que cruzaban ambos lados. Recientemente durante las obras de construcción de un parking, se encontraron los restos de uno de estos puentes y de una torre de época musulmana, junto con otros restos. Eran únicos, pero como era prioritario construir el aparcamiento, se desmontaron éstos restos sin ningún tipo de control arqueológico. El arqueólogo y antiguo director del Museo de Mallorca Guillem Rosselló Bordoy, afirmó que era posible que se hubiesen utilizado para su construcción las lápidas de un antiguo cementerio judío, por lo que el estudio de las piedras que pertenecían a estos restos hubiese sido crucial para aportar más datos a la investigación histórica de Mallorca, pero como se habían desmontado de mala manera era posible que esos datos se hubiesen perdido para siempre. Guardaron los restos en un almacén, el cual, todo hay que decir, ardió con dos artesonados medievales de gran valor (aunque los restos ya no estaban). Tras la construcción del aparcamiento se integraron los restos, pero viendo como han hecho las cosas y como se respeta el patrimonio, es posible que los hayan montado a boleo y de chiripa. Por cierto, el aparcamiento tiene filtraciones de agua, cosa que no tendría que extrañar tras tener el primer metro acuático del mundo (los palmesanos que lean esto sabrán a lo que me refiero).

(Continuará)

6 comentarios:

Voltorine dijo...

Tambien me he pateado las terrazas de la Catedral. XDDDDDDDDDDDDD
Y en exclusiva! Para mi solo.
Chincha ! chincha!
Si quieres ver las fotos dimelo.
Porcierto que por dentro la catedral esta llena de pasillos y escaleras. Todo un laberinto.

Telchar dijo...

Pues ya me las estás mostrando calamar!!! :-D. Como conseguiste ir por las terrazas solo?, por favor, comparte tu secreto!!!.

Cuenta, cuenta lo de los pasillos. Supongo que con lo grande que és habrá de todo, pero ya que has estado por su interior, por sitios que normalmente están vedados, sabrás más, cuenta, cuenta por favor!!!

Mariscal Von Adanost dijo...

Me ha sorprendido lo de que Sa Calatrava derive de la Orden de Calatrava, ya que hasta donde yo sabía esta no intervino en la conquista de Mallorca. En el Llibre dels Feyts, Jaume I menciona las ordenes del Temple y el Hospital, y en el Llibre del Repartiment a estas se suma la de Sant Jordi (orden ésta enfrentada y muchas veces enemiga en el campo de batalla de la de Calatrava).

Investigando he localizado un artículo de José María Quadrado: "La judería de la ciudad de Mallorca" en 1391 donde se indica lo siguiente:

"A la calle, así como á la puerta y al barrio entero de curtidores, vínole la denominación de Calatrava, no de la famosa orden de caballería, de la cual no se sabe que acudiera á la conquista de Mallorca, ni que en ningún tiempo fuese heredada en la isla, sino, en mi concepto, del mismo vocablo arábigo que la dió al lugar de la Mancha donde se fundó aquel (Cala'atrahba) ó castillo de la llanura, que tal apellidarían los antiguos pobladores sarracenos por la índole de su situación á la Almudaina de Gomera, que convirtieron luego en alcázar suyo los Templarios."

Me parece una explicación bastante plausible, pero por contra Alvaro Campaner en el Cronicón Mayoricense indica:

"Dedicaron también en dicho año de 1230 una iglesia los cristianos, bajo invocación de Santa Fe, porque peleando con los moros, al entrar los cristianos en la ciudad por la parte de levante, dijeron éstos, válganos la Santa Fe; y, por ser su capitán el Maestre de la religión de Calatrava, de ahí vino llamarse aquel barrio la Calatrava"

Ambos autores son de la misma época y bien referenciados, que es lo que más me extraña, aunque yo personalmente me parece más plausible la explicación de Quadrado.

Telchar dijo...

Muy interesante lo que comentas Adanost, también cabe la posibilidad de que a pesar de que la Orden de Calatrava no participase en la conquista, posteriormente llegase a la isla y se asentase en el barrio que, supuestamente, recibe su nombre. Sería algo similar a lo de la Orden de Malta, la cual tiene una iglesia cerca de la Lonja. En cuanto pueda me pondré a indagar sobre el asunto y prometo un post sobre ésta cuestión. Gracias por las puntualizaciones Adanost.

Cuando digo que aquí hay cosas para investigar no lo digo por decir!!!

Rafael Macías Cañizares dijo...

Muy buenos los paseos por palma :).

Ahora veo que eres del Smial... yo estoy registrado al foro, pero nunca he ido a ninguna reunión y habré dejado un par de mensajes... xD

Un saludo!

Telchar dijo...

Hola Rafael, gracias por tus comentarios. A ver si te animas un día de estos y te vienes por una reunión o te vuelves a pasar por el foro. Y no te olvides de pasar por el blog!!!, que pienso volver en el futuro con otros lugares de Mallorca.